domingo, 14 de octubre de 2007

LA COMUNICACIÓN EN EL DOCUMENTO DE APARECIDA


La comunicación en Aparecida (año 2007)

autor: Dr. Ariel Beramendi
última actualización: diciembre 2016

“Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida”, este fue el lema de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y Caribeño, realizado en Aparecida Brasil del 13 al 31 de mayo 2007, allí se analizó la realidad contemporánea y desde una mirada de fe se evaluó críticamente la vida de la sociedad y de la Iglesia; sobre todo se exhortó a todos los bautizados a tomar conciencia de la identidad de discípulos y misioneros de Cristo. 

Si bien el documento de preparación a la V Conferencia no daba mucho espacio a la comunicación; en el documento conclusivo, la reflexión de los obispos puede ser leída en clave de comunicación, pero ya no con visión instrumental sobre los mass media sino bajo el paradigma de la “nueva cultura de comunicación”: allí donde se lea el término misión, comunión, evangelización, testimonio o discipulado, se puede interpretar como la acción de comunicar a Cristo y su mensaje.; es decir que: cuando la Iglesia evangeliza está comunicando, y cuando comunica está evangelizando.

Aparecida hace un llamado vehemente a ser discípulos y misioneros, anunciando a Jesucristo, muerto y resucitado, a través de todos los medios con los que cuenta la Iglesia, iniciando con el propio testimonio de todos sus miembros; y se exhorta que el mensaje de conversión y animación pastoral en la Iglesia tendría que reflejar una renovación espiritual y misionera que se proyecta en forma de un diálogo constante entre la Iglesia y sociedad.

Ya desde los primeros capítulos de Aparecida se describen y analizan la realidad contemporánea marcada por el innegable fenómeno de la globalización que ha originado cambios veloces y profundos en la sociedad, sobre todo debido a las tecnologías de comunicación. Los obispos afirman que esta realidad interpela a todos los miembros de la comunidad católica.

Los pastores son conscientes que la ciencia y la tecnología han modificado la experiencia humana, con su capacidad de manipular genéticamente la vida misma de los seres vivos, y de crear una red de comunicaciones de alcance mundial, tanto pública como privada, para interactuar en tiempo real no obstante las distancias geográficas. Reconocen que la historia se ha acelerado y los cambios mismos se vuelven vertiginosos, puesto que se comunican con gran velocidad a todos los rincones del planeta.

Si en las anteriores asambleas generales los pastores reflexionaron sobre una cultura de la imagen y de los medios de comunicación, la reflexión en Aparecida parte de la premisa que la sociedad de la información es producto del ecosistema comunicativo creado por las nuevas tecnologías de comunicación, donde estos instrumentos lo invaden todo, amenazando la privacidad de los ciudadanos y cuestionando qué es lo privado y qué lo público.

A nivel interpersonal, en Aparecida se afirma que los nuevos espacios de comunicación son una oportunidad para reforzar y estimular el intercambio de experiencias y de informaciones que intensifiquen la práctica religiosa, a través de acompañamientos y orientaciones entre la comunidad. Los pastores ven como un signo de esperanza el gran número de medios de comunicación que tiene la Iglesia y con el que podrían incidir en la cultura.

Por otro lado el documento acude a la Doctrina Social de la Iglesia para afirmar la necesidad de la globalización de la solidaridad y de la justicia internacional, que sería posible utilizando activamente los nuevos espacios de participación civil, creados por los nuevos medios de comunicación, que permiten promover la democracia, la economía solidaria y un desarrollo integral. Si por un lado existe la manipulación de la información, por otro, los agentes pastorales están llamados a seguir creando y promoviendo espacios donde todas las personas sean reconocidas y escuchadas.

Ya al inaugurar esta asamblea Benedicto XVI afirmó que la Iglesia debe utilizar todos los instrumentos que tiene a su alcance para anunciar la Buena Noticia: «no hay que limitarse sólo a las homilías, conferencias, cursos de Biblia o Teología, sino hay que recurrir también a los medios de comunicación: prensa, radio y televisión, sitios de Internet, foros y tantos otros sistemas para comunicar eficazmente el mensaje de Cristo».

Pero la reflexión de Aparecida no permanece ancorada a un optimismo ingenuo ante la realidad sino que alerta con palabras claras sobre los riesgos que conlleva el nuevo ecosistema comunicativo, señalando la situación de la juventud víctima de la influencia negativa de la cultura postmoderna, especialmente de los medios de comunicación social, que llevan consigo la fragmentación de la personalidad, la incapacidad de asumir compromisos definitivos, la ausencia de madurez humana, el debilitamiento de la identidad espiritual, que además dificulta el proceso de formación de auténticos discípulos y misioneros.

Desde Aparecida se recuerda que a pesar que la vida de tantas personas está condicionada por las nuevas tecnologías, éstas últimas no dan el sentido de la vida. Es pues necesario que el celo misionero inflame a los cristianos a tal punto de llevar al corazón de la cultura contemporánea, el sentido unitario y completo de la vida humana que ni la ciencia, ni la política, ni la economía, ni los medios de comunicación pueden proporcionarle.

Pero el documento también denuncia que los grandes medios de comunicación están creando una cultura donde la ciencia y la técnica sirven sólo al mercado, con los únicos criterios de la eficacia, la rentabilidad y lo funcional; marginando la dignidad de la persona humana. Se enfatiza también la preocupación por las nuevas formas de marginación y analfabetismo en el uso de las nuevas tecnologías de comunicación, causada por la diferencia entre quienes acceden a la información y a las nuevas tecnologías (info-ricos) y aquellos que no (info-pobres).

Otro riesgo señalado por Aparecida es el de la info-toxicación, porque se advierte que hoy más que nunca estamos sumergidos en cantidades impresionantes de información, donde se hacen urgentes los criterios para leer críticamente la información con la que somos bombardeados, corriendo el riesgo que las personas busquen el sentido de la vida en lugares donde nunca la encontrarán y que permanezcan desorientados.

El décimo capítulo del documento tiene como título: Nuestros pueblos y su cultura, y en él se hace referencia al tema de la pastoral de la comunicación, se parte de la constatación de que el mundo se mueve dentro de una cultura mediática y se reconoce que el primer anuncio (kerigma) y la formación en la fe, no puede ignorar estos medios. Gracias a esta reflexión articulada sobre la pastoral de la comunicación se dio un impulso para que los cristianos usen los instrumentos y los lenguajes actuales al anunciar/comunicar a Cristo, ya que los lenguajes utilizados por parte de la Iglesia no siempre toman en cuenta la mutación de los códigos existencialmente relevantes en las sociedades influenciadas por la postmodernidad y marcadas por un amplio pluralismo social y cultural.  Se advierte que la Iglesia se ha quedado al margen del amplio diálogo de la cultura y de la sociedad, por no haber usado los códigos de la sociedad moderna.

Desde este momento importante para la vida de la Iglesia en América Latina, se invita a abandonar la visión instrumentalista y técnica de la comunicación en la vida eclesial, para vivirla como una acción transversal en la Iglesia que se expresa, escucha, está atenta a los signos de los tiempos y a la cultura contemporánea; así la Iglesia está llamada a entrar en la nueva cultura mediática y promover un diálogo consistente y competente entre la fe y la cultura.

Aparecida reconoce el importante rol evangelizador de los laicos y su incidencia en la cultura contemporánea, recuerda además que todos los bautizados están llamados a comunicar a Cristo, sobre todo en los espacios donde sólo ellos pueden llegar como Iglesia. Por su parte, los obispos se comprometen públicamente a hacer un camino junto a los comunicadores, acompañando y animando las iniciativas en este campo. Compromiso que sin duda implica un cambio de mentalidad importante.

En Aparecida, desde la propia experiencia de Iglesia latinoamericana, se asume Internet con realismo y confianza, y se lo reconoce como un medio que ha potenciado la realidad virtual junto a la posibilidad de interactuar en él y también de evangelizarlo. También se exhorta a las parroquias, comunidades y centros católicos, a crear espacios de formación y acceso a Internet para acceder a la cultura mediática y así reducir la brecha digital que ocasiona nuevas formas de exclusión, recordando en todo momento que Internet y la realidad virtual no remplazan la relación interpersonal, sino que crean nuevos espacios y formas de socialización que son complementarias a las tradicionales.

 Otro aspecto práctico de la comunicación en la Iglesia, subrayado por Aparecida, es la preocupación por el rol de los católicos en la vida pública y la incidencia en la opinión pública, por lo que se invita a los agentes de pastoral, y en particular a los ministros de culto, a ser líderes de opinión, esto exige una formación permanente en temas de coyuntura de la Iglesia y de la sociedad. Se afirma que es necesario comunicar los valores evangélicos de manera positiva y propositiva, recordando que son muchos los que se dicen descontentos, no con el contenido de la doctrina de la Iglesia, sino con la forma como ésta es presentada.

Aparecida subraya constantemente la importancia del rol del cristiano en la sociedad y del testimonio público de su fe, como discípulos y misioneros, recalcando su llamado a los cristianos para ser fermento en medio de la masa, en un contexto donde la militancia de la fe es cada vez menor y donde el laicismo va ocupando mayores espacios.

Escuchar y comunicar; dialogar y comprender; son tareas de los agentes pastorales de la comunicación, que han de vivir su vocación poniendo todas sus capacidades al servicio de su misión que da sentido a su vida de fe.

Finalmente el Documento de Aparecida propone una serie de acciones que resumen el espíritu de la reflexión realizada en esta asamblea: 

-   Favorecer la formación de un laicado capaz de actuar como verdadero sujeto eclesial y competente interlocutor entre la Iglesia y la sociedad, y viceversa.
-   Optimizar el uso de los medios de comunicación católicos, haciéndolos más actuantes y eficaces, sea para la comunicación de la fe, sea para el diálogo entre la Iglesia y la sociedad.
-   Actuar con los artistas, deportistas, profesionales de la moda, periodistas, comunicadores y presentadores, así como con los productores de información en los medios de comunicación, con los intelectuales, profesores, líderes comunitarios y religiosos.
-   Rescatar el papel del sacerdote como formador de opinión.


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para saber más lea este libro:

Apuntes para una pastoral de la comunicación hoy. Los desafíos del nuevo ambiente digital: la Pastoral de la comunicación en el ambiente digital


4 comentarios:

  1. Nos pareció muy importante y muy útil su intervención, hemos extractado un fragmento y lo hemos publicado en nuestro sitio http://www.evangelizaciondosmil.com/content/view/248/69/ y hemos puesto un link al blog para que puedan leer el texto completo. Muchas gracias y Dios lo bendiga.

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  2. Felicitaciones por tan buen resumen, estaba buscando algo como esto. Si no le molesta lo citaré en más de una oportunidad.
    Desde Chile un gran abrazo de quienes estamos diciendo SI al Señor con comunicaDios (comunicadora católica que está comenzando sus actividades) uno de tantos frutos de Aparecida. Bendiciones! Carolina Ibarra

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  3. MUY BUENO, ES CLARO, ENTENDIBLE,
    MUCHOS EXITOS EN SU PAGINA

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