miércoles, 16 de diciembre de 2015

“Troles católicos” , llamémosles como lo que son

(Ariel Beramendi)
 

La gran cantidad de información y la velocidad con la que se difunde a ritmo de “clicks” en el mundo virtual, hace que las redes sociales sean el lugar ideal para confundir la información falsa y la verdadera.

¿Pero quién está detrás de una información viral falsa?, son personas que individual o en grupo, con el afán alborotador o polemista,  intentan llamar la atención a cualquier precio con el objetivo de crear confusión, ganar audiencia (seguidores), o reforzar posturas individuales, lamentablemente también en la esfera religiosa.

Dentro la cultura digital estas personas son denominados troles. Según la Fundación del Español Urgente, el verbo inglés to troll significa ‘pescar con curricán’
(un tipo de pesca en la que se suelen utilizar cebos artificiales llamativos para que sean muy atractivos para los peces) y, por extensión ‘servir como señuelo para atraer la atención de alguien’.

Este término nació cuando estaban de moda los foros en internet, y en poco  tiempo, el término empezó a referirse a la persona osada que critica o reprende con ligereza (es decir, el que respondía al trolling) y, posteriormente, pasó a denominar, en general, a una persona que molesta, insulta o demuestra una manifiesta negatividad dentro de un foro en internet.

Hoy la moda de los foros ha sido sustituida por las redes sociales en las que los troles se han multiplicado y mutado asumiendo elementos multimedia, y el ámbito religioso no ha quedado eximido de este fenómeno tan común en las redes sociales. 

Así, hemos asistido a un video en el que el Papa Francisco quita un mantel de un solo tirón en el altar de una Iglesia, durante su viaje a los Estados Unidos; a una foto en blanco y negro donde Juan Pablo II saluda al Cardenal Ratzinger en presencia de  otro obispo, y donde no faltó el comedido que introdujo el rostro del cardenal Jorge Bergoglio.

Estos “troles seudocatólicos” – como los defino – se han multiplicado también gracias a los gestos sorprendentemente cercanos de Papa Francisco y  muchos usuarios de internet con un entusiasmo ingenuo o, peor aún, premeditadamente han iniciado a “trolear” para hacer reforzar sus ideas privadas de Iglesia, como cuando publicaron al Papa alzando una bandera que originalmente era del Argentina y alteraron la imagen con una bandera del arcoíris. Hemos asistido a falsas declaraciones papales que negaban la existencia del paraíso o del infierno, negaban la existencia de la Virgen de Guadalupe, o de los sacramentos. Hemos visto al Papa Francisco en Paraguay tomar fernet con coca-cola, con la clásica leyenda “así es cómo deben vivir los jóvenes”.

No cabe duda que los troles religiosos también existen y aunque – en el mejor de los casos – sus actos nazcan de una intención ingenua, tendríamos que recordar que el fin no justifica los medios, mucho menos cuando enterramos la autenticidad y olvidamos alevosamente que la propiedad privada también existe en Internet y que es ilegal modificar o alterar la información de terceras personas, o suplantar la identidad. 

Existen innumerables perfiles en las redes sociales que están falsamente asociados a la figura de autoridades eclesiásticas (incluyendo el Papa) o a lugares religiosos importantes (incluyendo el Vaticano).

Además de la autenticidad cristiana de vivir la fe en todos los ámbitos, tengamos en cuenta el no ser ligeros de pluma para lanzar información falsa. Como usuarios maduros preguntémonos siempre cuándo lo hizo y dónde lo dijo, así verificaremos si la información que acabamos de recibir es verdadera o se trata del enésimo “trol”, como el del supuesto primer selfie del Papa,  del pasado 10 de diciembre, publicado en un perfil de Instagram que se define como cuenta oficial del Vaticano y no lo es.

Curiosamente el diccionario RAE define el neologismo “trol” refiriéndolo al monstruo maligno que habita en bosques o grutas. Hemos descubierto pues que también existen este tipo de seres y que les interesa mucho la religión.


miércoles, 6 de mayo de 2015

Cubrir periodísticamente el viaje del Papa Francisco. Algunas claves

Desde el Arzobispado de Cochabamba me pidieron un video-charla para los periodistas que se preparan a cubrir la visita del Papa Francisco a Bolivia. Espero les sea de utilidad aunque el tema podría ser más extenso.

Este es un video casero donde se describen algunos intrumentos y criterios para la cobertura informativa del viaje del Papa Francisco a Bolivia, Ecuador y Paraguay.

- Documento de trabajo: “Transmisiones radiotelevisivas de las celebraciones litúrgicas. Directrices y recomendaciones” goo.gl/zJuiH3

- Glosario: Vocabulario de términos religiosos y eclesiásticos para periodistas goo.gl/lIuX4h

jueves, 21 de noviembre de 2013

El facebook y los sacerdotes. Reflexiones y preguntas abiertas.


(por Ariel Beramendi)



Recientemente he sabido que un obispo ha tenido que enfrentar un pequeño revuelo mediático porque un canal de televisión publicó fotografías personales de uno de sus sacerdotes, quien había sido “etiquetado” en su perfil del Facebook. Las fotografías de algunas cenas con los grupos juveniles, difundidas fuera de su contexto se mostraban ambiguas. La noticia no tardó en difundirse en varios medios de comunicación locales que buscaban presentar la noticia como la vida escandalosa de un sacerdote.
http://3.bp.blogspot.com/-037ukhP6I2c/T2xd2iqoMeI/AAAAAAAAAII/mbXG9jfDi5A/s1600/Church+windows.jpg 
Semanas después se vino a saber que un joven que pertenecía a un ministerio de música de la parroquia en la que vivía dicho sacerdote, había copiado las fotos de su párroco y las había enviado a un amigo periodista; todo esto porque el párroco lo había alejado del ministerio de música.

Esta experiencia provocó que el obispo diera marcha atrás en su intención de abrir un perfil de Facebook y Twitter,  también aconsejó  a sus sacerdotes cerrar sus perfiles en redes sociales y en todo caso estar muy atentos ante los riesgos con los que se enfrentarán tarde o temprano.
Esta anécdota nos sitúa rápidamente de frente a una realidad de la cual no podemos escapar: como pastores ¿cuál es nuestra postura ante la cultura digital donde se mueven millones de personas? A diario entramos en contacto con cientos de personas a través de las nuevas tecnologías de la comunicación, ¿cómo nos relacionamos con ellos? ¿Cómo desarrollamos nuestro ministerio sacerdotal  en los nuevos ambientes de comunicación? ¿Conocemos esta nueva cultura de la comunicación o la ignoramos? ¿La promovemos o más bien la condenamos?